lunes, 16 de noviembre de 2020

 

LAS PRÁCTICAS DE LECTURA Y ORALIDAD EN LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS

La oralidad es una capacidad en ejercicio permanente que necesita ser practicada y para ello hay textos académicos que enriquecen el vocabulario de los estudiantes universitarios.

La articulación entre escritura y oralidad en los textos académicos tiene como objetivo identificar las principales dificultades discursivas y estratégicas con las que se encuentran los estudiantes universitarios en el momento de enfrentar el examen final oral.

En estos exámenes los estudiantes deben contestar preguntas y exponer un tema en forma oral, lo cual supone un manejo solvente de las habilidades lectoras y de escritura. En el medio universitario, estas habilidades tienen la finalidad de dar cuenta del proceso de apropiación de los conocimientos.

El escritor de los textos que se leen en la universidad es un experto que comunica
conocimientos nuevos según una lógica propia de la disciplina y el lector debería comprender también esa lógica. Debido a esto y a la confrontación de los exámenes finales se pudieron destacar los siguientes problemas en la construcción de los discursos:

·   Escasa planificación de una correcta  escritura y presentación oral.

·  Persistencia en el error.

·  Incapacidad de comprender la pregunta en el examen oral.

·  Falencias en la cohesión textual.

·  Confusión de términos o de autores.

·  Falta de estructura.

 Al confrontar el desempeño de los alumnos en ambas modalidades la oral y la escrita se pudo comprobar que los resultados fueron siempre mejores en esta última.

Los lectores tratan de dar sentido al texto, componen el significado y por ello no hay significado en el texto hasta que el lector decide que lo haya. Dentro de esta concepción se destaca el papel activo que cumple el lector en el proceso de lectura.

 

"El escritor crea un texto para transmitir un significado; pero el texto nunca es una transmisión completa del significado que quiere expresar el autor y mucho queda librado a la suposición del lector. La comunicación humana nunca es perfecta y ello se debe a que lo que los lectores o los oyentes comprenden depende igualmente tanto de lo que ellos mismos aportan a la transacción como de lo que el autor aportó a su texto. El significado está en el lector y en el escritor, no en el texto".

 (Egle Corrado y otros, p.2).





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